¿Qué es la criptorquidia?
La criptorquidia consiste en la ausencia de descenso de uno o ambos testículos hacia la bolsa escrotal, quedando en la cavidad abdominal o en el canal inguinal. Es una anomalía congénita del desarrollo testicular que se detecta habitualmente al nacer o durante los primeros meses de vida. En muchos casos se resuelve de forma espontánea en los primeros meses, pero cuando persiste más allá del primer año debe valorarse su corrección.
¿Por qué importa para la fertilidad masculina?
El descenso testicular es fundamental porque los testículos requieren una temperatura inferior a la corporal para que tenga lugar una espermatogénesis adecuada. Si el testículo permanece fuera del escroto a una temperatura más elevada, las células germinales pueden lesionarse o extinguirse, comprometiendo la producción de espermatozoides. En casos de criptorquidia bilateral no tratada, el riesgo de alteración severa del semen o incluso de ausencia de espermatozoides es significativo.
Factores de riesgo y prevalencia
La criptorquidia afecta aproximadamente entre el 2 % y el 5 % de los recién nacidos a término, y hasta alrededor del 30 % en prematuros. La forma unilateral es la más frecuente, y se da con mayor frecuencia en el testículo derecho. Factores como parto prematuro, bajo peso al nacer, exposición intrauterina a tóxicos o alteraciones hormonales pueden incrementar la probabilidad de esta condición.
Diagnóstico y evaluación
El diagnóstico de criptorquidia se realiza mediante exploración física (palpación de los testículos en la bolsa escrotal) y, en casos dudosos, ecografía o resonancia magnética para localizar testículos intraabdominales o en el canal inguinal. Una vez localizada, es esencial evaluar su tamaño, volumen testicular y función espermática en etapas posteriores para valorar el impacto sobre la fertilidad.
Tratamiento y momento óptimo
El tratamiento estándar es la cirugía denominada orquidopexia, mediante la cual el testículo se moviliza al escroto y se fija en su posición. El momento óptimo para su corrección es antes del segundo año de vida, idealmente entre los 6 y 18 meses, ya que la evidencia indica que cuanto más precoz sea la intervención menor es el daño testicular permanente y mejores son los resultados en función reproductiva en la edad adulta. En algunos casos pueden valorarse tratamientos hormonales, aunque con menor eficacia y uso más limitado.
Consecuencias en la edad adulta
Si la criptorquidia no fue corregida o lo fue tardíamente, pueden presentarse consecuencias relevantes en la edad adulta: disminución del volumen testicular, alteración de los parámetros seminales (concentración, movilidad o morfología), aumento del riesgo de azoospermia, incluso en casos bilaterales, y mayor riesgo de tumor testicular. No obstante, la presencia de antecedentes de criptorquidia no implica infertilidad automática: muchas veces se puede mantener la fertilidad, especialmente si el tratamiento fue precoz y la función testicular está preservada.
Reproducción asistida y opciones cuando hay daño testicular
En los hombres con antecedentes de criptorquidia y alteraciones espermáticas, las técnicas de reproducción asistida pueden ofrecer una vía para la paternidad. Cuando el seminograma muestra un recuento bajo o ausencia de espermatozoides, se pueden considerar procedimientos de obtención espermática mediante biopsia testicular, o técnicas como la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). El acompañamiento de un equipo especializado en fertilidad masculina resulta clave para valorar cada caso y ofrecer una estrategia individualizada.
Conclusión
La criptorquidia es una condición frecuente y tratable, que si bien puede tener un impacto negativo en la fertilidad masculina, no representa una condena irreversible. Con diagnóstico temprano, intervención quirúrgica oportuna y seguimiento médico adecuado, muchas personas con este antecedente logran desarrollar una función testicular suficiente para concebir. En los casos en que la función reproductiva está comprometida, la medicina reproductiva moderna facilita el acceso a opciones eficaces para lograr la paternidad.


